¿Has comprado un vehículo de segunda mano y te esta dando problemas?

¿Has comprado un vehículo de segunda mano y te esta dando problemas? El mercado de segunda mano ofrece la posibilidad de adquirir un vehículo en buen estado y a un precio notablemente inferior que si lo compramos nuevo, pero es frecuente que surjan ciertos problemas que imposibilitan o dificultan su uso, siendo muchas las dudas que pueden surgir en cuanto a los derechos que corresponden al comprador, y que vamos a intentar aclarar a continuación.

Contrato de compraventa

En primer lugar, es importante la formalización por escrito entre las partes de un contrato de compraventa, este aspecto facilitaría las cosas de cara a una posible reclamación, en cualquier caso, el hecho de que el contrato no conste por escrito no es problema, puesto que el mismo goza de validez jurídica siempre que cumpla los requisitos del art. 1.261 CC, ya que en nuestro Derecho rige el principio espiritualista que no exige forma alguna para la validez de los contratos, que serán obligatorios cualquiera que sea la forma en la que se hayan celebrado, según el art. 1.278 CC.

El principal inconveniente que nos encontramos en el caso de los contratos verbales es el de la prueba, siendo necesario demostrar lo que se pactó entre las partes, lo cual podrá hacerse aportando algún justificante de pago o documento que evidencie la entrega del vehículo y el pago de su precio, elementos esenciales del contrato de compraventa.

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Reclamación

Una vez acreditada la existencia de un vínculo contractual entre el comprador y el vendedor se procedería a ejercitar la reclamación correspondiente por la existencia de averías en el vehículo.

La ley a aplicar será distinta si el vendedor es un profesional, en este caso la norma de referencia sería el Texto Refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios y otras leyes complementarias –aprobado por Real Decreto Legislativo 1/2007, de 16 de noviembre– (en adelante TRLGDCU), o un particular, en este supuesto la ley que debe tenerse en cuenta es el Código Civil. Comenzamos por esta última.

Compraventa entre particulares

El Código Civil ofrece dos sistemas de protección al comprador cuando el bien adquirido presenta averías que impiden su normal funcionamiento, que ya fueron objeto de análisis en el post anterior “Averías y vicios ocultos en la compraventa de vehículos entre particulares” cuya lectura recomendamos.

– Cuando se trata de defectos que hacen que el vehículo adquirido resulte completamente inhábil para el uso al que iba destinado: estaríamos en presencia de entrega de cosa diversa, figura denominada también como «aliud pro alio», que tiene lugar cuando existe pleno incumplimiento por inhabilidad del objeto y consiguiente insatisfacción del comprador, que puede solicitar la resolución de la compraventa y acudir a la protección dispensada por los artículos 1124 y 1101 del Código Civil. En estos casos el comprador estaría obligado a devolver el vehículo y el vendedor debería devolver el precio obtenido. El plazo que se dispone es de 5 años según el artículo 1964 del Código Civil.

– La segunda opción tiene lugar si el vehículo presenta vicios ocultos en el momento de la venta. Un vicio oculto es un defecto grave que afecta al vehículo vendido y que no está a la vista, que lo hace impropio para el uso del mismo o que disminuye de tal modo ese uso que, de haberlo conocido el comprador, no lo habría adquirido o habría pagado menos por él.

En estos casos el Código Civil concede al comprador una protección conocida con el nombre de acciones edilicias, reguladas en los artículos 1484 y ss. Ahora bien, para exigir el saneamiento por los vicios o defectos ocultos el comprador dispone de un plazo de 6 meses a contar desde la entrega del vehículo, plazo semestral previsto en el art. 1.490 CC para los vicios ocultos.

Vendedor profesional

Si la compra del automóvil de segunda mano se realiza a través de un profesional (es decir, un concesionario de segunda mano o servicio de compraventa), la cobertura de la garantía viene recogida en el TRLGDCU. El Título V, Capítulo I, se refiere al régimen de garantías en la venta de bienes de consumo y se aplica tanto a la venta de bienes nuevos como de bienes usados o de segunda mano y responsabiliza al vendedor durante los dos años siguientes a la venta, de las faltas de conformidad que pueda tener el consumidor en relación con el producto adquirido.

El art. 114 del TRLGDCU establece que en los casos de falta de conformidad el consumidor tendrá derecho a la reparación del bien, a su sustitución, a la rebaja del precio o a la resolución del contrato.

Por tanto, si el vehículo no fuera conforme con el contrato, el consumidor podrá optar entre exigir la reparación o la sustitución, salvo que una de estas dos opciones resulte objetivamente imposible o desproporcionada.

Desde el momento en que el consumidor comunique al vendedor la opción elegida, ambas partes habrán de atenerse a ella. La rebaja del precio y la resolución del contrato procederán, a elección del consumidor, cuando éste no pudiera exigir la reparación o la sustitución y en los casos en que éstas no se hubieran llevado a cabo en plazo razonable o sin mayores inconvenientes para el consumidor. Como excepción, la resolución no procederá cuando la falta de conformidad sea de escasa importancia.

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El plazo de garantía, esto es, el plazo dentro del cual debe manifestarse la falta de conformidad, es de dos años. Pero para las ventas de bienes de segunda mano se faculta al vendedor y al consumidor a pactar un plazo de garantía menor de dos años, aunque en ningún caso inferior a un año (art. 123.1.I TRLGDCU).

Recuerda que todo pacto de renuncia a la garantía es NULO.

Las partes firmantes de un contrato de compraventa de vehículos no pueden acordar que no hay garantía o establecer un plazo menor del mínimo legal obligatorio ( 1 año para los vehículos de segunda mano u ocasión con antigüedad superior a 2 años desde su fecha de matriculación, y 2 años de garantía oficial de la marca para los vehículos con menos de 2 años de antigüedad desde su fecha de matriculación). Esta a su vez deberá ser totalmente incondicional, lo que no debe confundirse con otro tipo de garantías comerciales.

La carga de la prueba

Sobre en quién recae la carga de prueba depende directamente del tiempo que haya transcurrido desde la entrega del turismo. En el caso de la venta de coches usados por parte de profesionales, durante los seis primeros meses la responsabilidad recae en el vendedor. Es decir, es él quien debe demostrar que el vehículo se entregó conforme a lo establecido en las condiciones de compra. A partir del séptimo mes el responsable pasa a ser el comprador. Por lo que desde eses momento es él quien debe demostrar que la garantía debe cubrir la avería eléctrica, mecánica o electrónica o el vicio oculto.

En el caso de la compraventa entre particulares las características de la carga de prueba varían. Es el comprador en todo momento quien debe responsabilizarse de demostrar que el vicio oculto o la avería que experimenta su turismo debe ser cubierta por la garantía. Esta es una cualidad única de la garantía entre particulares.

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Fuente:

Iciar Bertolá Navarro

Directora de Sepín Obligaciones y Contratos

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